Comunicar no es solo informar, implica abrir espacios para escuchar a las personas, conocer sus inquietudes, ideas y opiniones, y así fortalecer su compromiso y sentido de pertenencia.
La Comunicación Interna (CI) sigue siendo un tema clave para las organizaciones, sobre todo en un entorno que cambia aceleradamente. Empresas sólidas, modelos rentables y estrategias exitosas han dejado de funcionar, lo que obliga a replantear la forma de actuar.
Ahora se suman nuevos desafíos vinculados a la transformación digital, el trabajo remoto e híbrido y la necesidad de adaptarnos constantemente a entornos cada vez más dinámicos. En este contexto, la CI deja de ser un elemento operativo para convertirse en un factor estratégico que alinea a las personas con los objetivos y el propósito de la organización.
Cada día vemos empresas que se venden, fusionan, reducen personal o cierran operaciones para enfrentar la crisis. Esto genera confusión, rumores e incertidumbre dentro de las organizaciones, y exige una gestión hábil de los ejecutivos para conducir la empresa con seguridad.
Es ahí, precisamente, donde la CI juega un rol fundamental. Pese a la gran cantidad de herramientas o canales de comunicación, la CI se ha convertido en uno de los grandes retos profesionales del siglo XXI.
Más que nunca, se necesita responder con rapidez a las demandas del entorno y a las necesidades internas de la organización. El personal solo podrá actuar de forma coordinada, cuando y como la empresa lo requiera, si cuenta con un liderazgo capaz de comunicar con claridad las expectativas y brindar retroalimentación oportuna para hacer ajustes a tiempo.
Comunicar no es solo informar, implica abrir espacios para escuchar a las personas, conocer sus inquietudes, ideas y opiniones, y así fortalecer su compromiso y sentido de pertenencia. Es momento de detenerse, respirar y revisar qué hacemos bien y qué podemos mejorar.
La CI es como el sistema circulatorio de las empresas, mediante el cual se transporta oxígeno a los distintos departamentos. Debemos evitar que la creatividad y productividad del personal se vean afectadas por la falta de información o expectativas claras. Cuando las personas entienden hacia dónde va la empresa y cómo pueden aportar, su impacto en los resultados crece.
Contar con herramientas para evaluar la efectividad de los canales, flujos y mensajes permite medir la satisfacción con la CI, identificar factores clave y diseñar políticas y procedimientos acordes a las necesidades reales de la organización. Para estos fines recomendamos realizar una auditoría de CI. Las dimensiones principales para evaluar son:
a. Conocimiento Institucional: conocimiento e identificación con la misión, visión, valores y propósito de la empresa, así como sus políticas, productos y funciones del puesto.
b. Medios internos de comunicación escritos, orales y plataformas digitales (contenido, efectividad, frecuencia, oportunidad, diseño y estilo)
c. Integración General: actividades que promuevan la integración, como celebraciones, reuniones y espacios de interacción.
d. Reconocimientos: prácticas formales e informales utilizadas por la organización y los supervisores para valorar el desempeño.
e. Comunicación con:
- Gerencia: flujo de información desde los niveles directivos hacia el resto de la organización.
- Reportes directos: calidad de la comunicación de los colaboradores con los supervisores.
- Supervisores: forma en que los líderes se comunican con sus equipos, su capacidad de escucha, apertura y orientación.
- Interdepartamental: calidad de la comunicación entre las distintas áreas.
- Empleados: interacción formal e informal entre colaboradores.
j. Satisfacción general con la comunicación: percepción global del personal sobre la comunicación interna.
Resulta fundamental aprovechar el conocimiento y la experiencia del personal, promoviendo espacios donde puedan aportar ideas y sugerencias. Involucrar a las personas en la mejora de la comunicación fortalece los procesos e impulsa la innovación y el sentido de pertenencia dentro de la organización.
La autora es fundadora y presidenta de AF Comunicación Estratégica